Por Ornella
Pusimos música, bailamos hasta más tarde que de costumbre, mientras me comía los codos.
Cuando entramos a la casa, lo saludé como antes, pero me pegué a él para que sienta mi cuerpo.
Lo sentí temblar, yo también lo hice.
No me quiero hacer ilusiones.
Todavía existe en su vida su señorita novia.
Muero por ser yo su novia, por ser la única que reciba sus besos.
Eso es más difícil, es muy mujeriego.
No soportaría ni una sola infidelidad, claro, si soy su novia.
En éste momento no puedo