KATHERINE SALLES – CAPÍTULO 0064
El sol de la mañana entraba por los enormes ventanales de la mansión de Ethan, iluminando la sala con una luz suave y acogedora. Yo estaba sentada en el sofá, con el celular en la mano, todavía acostumbrándome a la idea de vivir allí, en aquella casa inmensa que parecía sacada de un sueño. Una mezcla de comodidad y extrañeza me acompañaba a cada paso, y un pequeño aburrimiento ya comenzaba a instalarse.
Respiré profundamente y decidí llamar a mi madre, solo para