KATHERINE SALLES — CAPÍTULO 0074
El silencio de Ethan era peor que cualquier grito. Estaba allí, de pie en medio de la habitación, con los brazos cruzados y la mandíbula contraída, mirándome como si ya no me reconociera. Todavía sentía la garganta áspera de tanto llorar, pero ahora, frente a él, cada lágrima parecía secarse por puro instinto de defensa.
—¿Qué tenías en la cabeza, Katherine? —su voz finalmente rompió el aire, grave, cargada de un peso que me golpeó de lleno—. Explícame. Porque t