KATHERINE SALLES – CAPÍTULO 0059
Estaba sumida en un sueño tan profundo que, durante unos segundos, cuando escuché la voz ronca y cargada de diversión de Ethan, pensé que estaba soñando.
—Buenos días, dormilona. Despierta.
Poco a poco fui recuperando la conciencia y, cuando abrí los ojos, tuve la visión más deslumbrante de mi vida. Ethan Lancaster, el hombre más atractivo, más arrogante y más imposible que había conocido jamás, estaba de pie junto a la cama con una sonrisa traviesa dibujada en