Los golpes en la puerta hicieron volver a la realidad a los esposos. De inmediato se arreglaron su ropa, ella se nota muy preocupada mientras que su marido le dice que todo está bien.
—Saldré primero. Estos son los baños para dama, después de unos minutos sales tú y también te largas del restaurante. —Pidió, caminando a la puerta.
—Espera… te mencioné una sorpresa y ni siquiera has preguntado de qué se trata…
—Ahora no, Arnaldo. Nos vemos cuando termine mi turno.
Madison salió, temerosa de enco