Cristhofer intenta caminar hacia la puerta, pero Mei lo empuja, lo quiere tener a toda costa.
—¡Te saldrá… Muy caro, Mei— hablo entre dientes Cristhofer
—ven mi amor, vamos a pasarla rico, los dos solitos— sonríe ella, mientras se acerca de manera sensual
—¡Alejate!— ordena Cristhofer
Pero ella es atrevida, y lo empieza a besar, luego le retira el blazer, está necesitada de que esté hombre la toque
Cristhofer la observa doble, él sacude su cabeza y luego, al sentir las caricias de Mei, la empuj