Cristhofer Di Monti deja su celular móvil a un lado mientras piensa en las palabras adecuadas para explicarle a su esposa lo que pasó. —¡Responde!— ordena ella
—te lo diré… Ordené que golpearan a Sebastián para hacerle pagar sus chantajes y amenazas, no pensaba quedarme de brazos cruzados mientras que él estaba como si nada, y queriendo atormentar más tu vida
Lena por el asombro, lleva su mano derecha a su boca —¡Dios...!
—te hago respetar Lena, si no le ponía un alto a ese maldito degenerado,