—dudo en que Lena tenga gustos tan feos, ella es una cirujana exitosa, y yo soy el hombre que ella necesita, pero lo malo de todo esto, es que a ti se te olvida maldito imbécil, que con un Di Monti, nadie se mete— lo amenaza Cristhofer
—¿Qué piensas hacer? Estás en silla de ruedas, y deseo que jamás, pero jamás te pares de ahí
—¡Para tu puta mala suerte! Me voy a levantar, pero como soy un hombre honorable y perspicaz, no pienso decir lo que te haré, porque la diferencia entre tu y yo, es que