Capítulo veinticuatro. Castígame…
Emma miró a Nicholas una vez más y por un momento creyó ver al niño del que un día creyó estar enamorada. Ahora sabía lo que era estarlo de verdad y darlo todo por esa otra persona, ahora sabía que lo que sintió por Nicholas en el pasado no fue más que cariño, quizá costumbre por su amistad y complicidad desde que tenían seis años.
—Lo siento, Emma. Si puedes perdonarme, por favor hazlo —pidió el joven.
—No era necesario hacer todo esto, Nick. Quizá si hubieses sido sincero en un principio habr