Capítulo sesenta y siete. Viejas alianzas
Ryan sonrió ante la efusividad mostrada por Michael, no podía quejarse o pedir más de lo que tenía. En el fondo sabía que había recuperado a su mejor amigo y eso le reconfortaba el corazón, desde que se conocían nunca habían pasado tanto tiempo enojados. Aunque si lo pensaba mejor, los mejores años para discutir estaban por venir, porque estaba seguro de que su amigo y suegro sería un consentido empedernido con su hija y él… él también lo sería.
—Ryan —le susurró Emma, y él apretón de dedos de