Capítulo dieciocho. No tienes opción
Emma bajó del auto y echó discretamente una mirada al auto que se estacionó a una distancia prudente de ella, respiró profundo y caminó al interior de la cafetería. Por un momento pensó que tendría que esperar por Nicholas, el hombre nunca fue puntual en sus citas, no obstante, se vio sorprendida al verlo sentado en una de las mesas más alejadas de la cafetería.
—¡Emma, qué gusto verte! —dijo él cuando la miró acercarse.
—Quisiera decirte lo mismo, sin embargo, no voy a mentir para hacerte sent