Capítulo cuarenta y uno. ¿No vas a luchar por ella?
Ryan abrió la puerta de su piso, estaba desolado, no había ningún rastro de fuerza en él, se sentía perdido. Solo y abandonado.
—Te equivocaste, Ryan. Te equivocaste terriblemente —susurró dejándose caer sobre el sillón.
Sus ojos derramaron gruesas lágrimas y su garganta se cerró mientras los recuerdos de sus días felices atravesaban su memoria.
Emma caminando por la sala, Emma cocinando, Emma sonriéndole desde el otro lado de la mesa mientras trabajaban en sus proyectos. Emma caminando casi de