Capítulo cuarenta y dos. Me declaro culpable
Emma sintió un escalofrío correr por su cuerpo al escuchar su nombre en los labios de Ryan. Su primer pensamiento fue: ¿Cómo había regresado? ¿Alguien le había dicho que ella estaba en el departamento? ¿Quién sería capaz de traicionarla?, pensó. Su madre era la única que sabía que vendría por sus cosas, no obstante, sabía que ella no sería capaz de hacerle una cosa como esta.
—Emma…
Ryan no podía creer que ella estuviera en casa, ella había venido. Sus ojos se deslizaron para ver la maleta que