35. Están advertidos
Abigail
Christopher me está besando y Dios, lo está haciendo con tanto deseo que es imposible para mí no regresarle el beso.
Siento como cada pequeña parte de mi cuerpo se enciende bajo su toque y solo quiero más. Más de sus labios, más de sus manos sobre mi cuerpo, más de él y no sé si eso esté bien. Es más que lógico que no somos un matrimonio normal.
—Chris,,, espera un momento— murmuro sobre sus labios y vale resaltar que él me hace caso y se detiene de inmediato.
—¿Qué ocurre?—me pregunta