Punto de vista de Cassandra
Nuestra mirada se cruzó por un momento. Honestamente, había algo en ella que me resultaba inquietante y no quería pensar demasiado en ello. Asentí y giré los ojos hacia el hombre que nos observaba desde un rincón, como si intentara armar un rompecabezas.
Alaric tomó un sorbo lento de su café antes de apartar la mirada. Se dirigió hacia el sofá, haciendo un gesto para que me sentara. Él se acomodó frente a Vera, quien permanecía como epitome de compostura y elegancia.