Punto de vista de Cassandra
Al oír que era su cumpleaños, mis ojos se abrieron de par en par. La brisa fría de la noche sopló entre nosotros y, por un instante, todo lo demás pareció desvanecerse.
Solo pude mirarlo con una sonrisa tensa, sintiendo cómo sus dedos seguían aferrados a mi muñeca como si fuera su último salvavidas. La culpa se instaló pesada en mi pecho. Hacía años que ni siquiera recordaba su cumpleaños.
Había pasado demasiado tiempo. Aunque aún quedaba un leve rastro de familiarid