132 - Dejada en ascuas

Punto de vista de Cassandra

Se fue. Se fue de verdad. Sentí ganas de reír, pero la risa se me atoró en la garganta. Alaric ya estaba cerca de la orilla. Tragué saliva con fuerza y nadé hacia la orilla con las piernas temblorosas. Cuando llegué, él ya se había puesto medio vestido: los pantalones y la camiseta interior.

En cuanto salí del agua, el frío mordiente me golpeó. Me rodeé el cuerpo con los brazos y caminé hacia Alaric. Había sido una pésima idea meterme en ese lago en primer lugar.

Él
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