Se acabó.
CAPÍTULO 65
Igor Smith
Apenas pude levantarme de aquella hierba, cuando sentí dos manos en mi espalda, alguien tiró de mí y me abrazó con fuerza.
- ¡Mi nieto! ¿Qué ha pasado, cariño mío? ¡No puedo creerlo! Sabía que esa bailarina del infierno no era buena, ¡todavía no me hago a la idea de que Edineide no me esperara! ¡Acabaría con su carrera! - Mi abuela habló, pero no sé si la oí bien... Levanté la cabeza lentamente, mirándola.
- ¿De qué estás hablando, abuela? - No