CAPÍTULO 25
Luana Davis
Quedarme en casa de mi madre no me sirvió para relajar la mente. Me puse aún más nerviosa pensando en todo lo que me estaba contando y en todo lo que vi y oí ayer. Tardé mucho en dormir y no paraba de despertarme, por no hablar de que tenía que levantarme muy temprano para coger el primer barco que iría directo a Nueva York.
Llegué a mi casa y comprobé que había un mensaje en mi móvil de la señora Olga, decía que me había olvidado de ella, así que rápidamen