La alegría de Robert era realmente visible; parecía que hubiera ganado la lotería, y eso roía el corazón de Boris.
—Estás muy contento, papá. ¿Quién te ha llamado? —Hacía todo lo posible por ocultar su frustración y mostró una sonrisa forzada.
—Es tu hermano Leonard. Me ha dicho que vendrá a buscarme mañana para que hablemos. Mi corazón está lleno de alegría porque hace tanto tiempo que no convivo con él —dijo Robert, sonriendo.
—Es bueno que por fin quiera hacer las pac