—Ven aquí, cariño —murmuró Leonard con una ternura aparente. Como bajo un hechizo, ella se acercó a él y se acurrucó en sus brazos. Samira, por su parte, observaba la escena con creciente preocupación; sabía que Leonard no era lo que aparentaba. La gente corriente no desprendía ese aura.
—Te he echado de menos, querida. —Le dio un beso en los labios, y Valérie abrió mucho los ojos. Intentó soltarse de su abrazo, pero no pudo, porque Leonard la sujetaba con fuerza, y Thierry esta