Ayer llegué tan cansada que le di el bebé a Jared sin medir las consecuencias lo suficiente hasta la mañana siguiente cuando mire a Jared y Karl al lado mío durmiendo con un sospechoso olor a tierra aunque se veían limpios. Seguro quedó Jared y el otro pendejo pusieron al bebé que no sabe caminar aún a jugar en el jardín gateando por toda la tierra. Por eso no se debe dejar a los hombres sin supervisión de un adulto responsable.
Me levanté de la cama sin mover a ninguno de los dos y camine al b