Esmeralda se detuvo frente al espejo de cuerpo completo por última vez y se estudió con la misma atención con la que revisaba un contrato antes de firmarlo.
El vestido negro era sencillo, de corte ajustado que marcaba la cintura y seguía la línea de sus caderas con una precisión casi deliberada. El escote en V no era escandaloso, pero sí suficiente para que cualquiera con ojos notara lo que había debajo. Las curvas que normalmente escondía bajo blazers y camisas de ofi