74. Tengo a Amber
Al día siguiente, en Escocia, tocaron a la puerta y Anna pensó que se trataba de una enfermera, pues no esperaba visitas. —Estoy despierta, puede pasar.
Gregor entró con la cabeza gacha y sin más se sentó en una silla cercana, tenía una mochila en la mano y saludó sin verla a los ojos: —Hola, sé que no esperabas mi visita, pero he perdido permiso a tus padres y a Andrew para saludarte…
— Pero yo no quiero verte, no es nada contra ti, no deseo visitas de nadie.
— Yo vine a leer algún libro que s