75. En la trampa
Amber subió a su auto como en cualquier día normal, había tenido un buen fin de semana por lo que tenía suficientes razones para sonreír, mientras retocaba su brillo labial detenida en un semáforo recibió una llamada directamente al vehículo.
— No te distraigas mientras manejas, sabes que los accidentes están a la orden del día.
— ¿James?—, preguntó con temor, aunque reconocía por supuesto su voz.
— Así es, estoy detrás de ti, como te dije en un mensaje anterior, estaba por acabar tu tiempo de