Mire por la ventana del avión privado de Bastián mientras hacia el viaje de hora y media hasta Génova.
Al llegar al hangar privado, Massimo había simulado una sonrisa y me recibió con un frío beso en la mejilla. La noche anterior me había precipitado al declararle mis sentimientos ¿Qué gane? Nada. La expresión pálida me lo demostró.
Miento.
Si gane algo anoche. Una resaca que me está matando. Me removí en mi asiento, miré de reojo a mi derecha y Massimo estaba sentado al otro extremo del avi