Hanna bajó el vidrio de la puerta, sus mejillas aún continuaban ruborizadas, ¿vergüenza?, no, era la clara reacción que causaba el enojo en ella.
—Espero que esa sea la primera y última vez que se atreva a besarme, en una próxima ocasión le daré una bofetada tan fuerte que le pondré la mejilla del otro lado —Enzo dibujó con una sonrisa traviesa en su rostro.
—Eres experta fingiendo, seguramente te encantó aquel beso, pero muestras todo lo contrario. —Hanna se dio vuelta con su cara de enfado, a