Dante llegó a la oficina de su padre, de manera tranquila ingresó, tomó la botella con whisky y sirvió un trago, luego se sentó quedando Valentino junto a Emilio con la mirada puesta fijamente en él.
—¿Qué, qué sucede, por qué me miran así? —preguntó Valentino y luego bebió del vaso.
—Estamos siendo atacados —habla Emilio sin rodeos.
—¿Atacados? —preguntó Dante dibujando una leve sonrisa en su rostro—. Nadie se atreve a atacarnos, somos poderosos y todos nos rinden pleitesía, ni siquiera las