Los días han pasado, Hanna extraña escuchar la voz de su esposo, comparte a tiempo completo con sus dos pequeños hijos, por su cabeza pasan cientos de cosas, pero trata de ser positiva y pensar que él está bien.
Mientras que ella se encontraba jugando con sus pequeños, Emilio hizo presencia, en su rostro se podía notar gran preocupación, Hanna exhalo con fuerza, se levantó y dejó a los niños con las niñeras, lo primero que llegó a su cabeza era que se trataba de malas noticias sobre Enzo.
—Bue