Los días continuaban transcurriendo y Hanna no se separaba del teléfono, esperaba que su esposo se pusiera en contacto con ella y poder escuchar que todo estaba bien, sus pequeños crecían sanos y fuertes y eso era lo que a ella más le hacía feliz.
Los ataques por parte de Adriano Bennett no se detenían, restaurantes y demás negocios eran robados sin importar la seguridad de los hombres de Enzo, Hanna sabía que si continuaban las cosas de aquella manera cuando Enzo regresara lo único que iba a