Luego de aquella triste despedía regresaron a la propiedad, Dante permaneció con el ceño fruncido y la mandíbula tensa mostrando su molestia, mientras que Enzo no le retiraba la mirada, era su hijo, y lo quería de la misma manera en que lo hacía hacia Santino, fuera de ello había pasado largos y difíciles años lejos de él y lo que más deseaba era poder recuperar el cariño de su hijo y compartir con él antes de ir a la tumba.
Mientras tanto, Hanna se encontraba pasando la peor situación de su vi