Al llegar a casa, Enzo llevó en los brazos a su esposa hasta la sala, ella le brindó un cálido y tierno abrazo y luego lo beso.
—Eres la mujer más especial del mundo, sin importar el tiempo que ha transcurrido, aún continúas amándome como en un principio —le hizo saber Enzo y luego le brindó un beso corto sus labios.
—Eres el primer hombre que me llegó a amar de verdad e hiciste despertar en mí aquellas cosas que jamás llegué a imaginar que iba a poder sentir hacia un hombre, por ti Enzo Santo