Hanna luego de haber vivido aquel emocionante momento, regresó a la habitación, su cuerpo aún temblaba, su piel se encontraba de puntitos, aquella sensación que la había hecho estremecer.
Hanna se había dado cuenta que se encontraba equivocada al suponer que controlaba la situación, era débil, muy débil ante las caricias de aquel endemoniado hombre, Enzo tenía fuego en su boca y con sus manos encendía lo que tocara.
Acomodó su vestido y luego se sentó frente al tocador, coloco un poco de maqu