Selene llevó a su niño hasta el comedor. Sintió alivio al ver a su esposo allí, por lo menos podría seguir aparentando ser el matrimonio perfecto. Leónidas se sentó en su silla haciendo un puchero y cruzando los brazos con molestia.
-¿Que ocurre campeón?- preguntó su padre.
-Mamá no me deja jugar a los videojuegos.
-Porque primero tienes que desayunar- indicó su madre.
-¡Ya desayune!- protestó.
-Comer golosinas no es desayunar Leónidas- protestó la mujer.
-Selene, estamos de vacaciones,