-¿Le dijiste a Leónicas que empaque su maleta?- Gritó furioso su esposo, dando un fuerte portazo a la puerta.
Selene se sobresaltó y soltó las prendas que llevaba en sus manos. Había hecho lo que Dionisio le ordenó, desempacar su valija. ¿Qué otra opción tenía? Estaba entre la espada y la pared. Su arriesgado plan de huir y divorciarse de su marido había sido una muy mala idea desde un principio.
Y-yo…- balbuceó, sin saber qué decir.
-Mejor no digas nada- Gruñó- ¿Realmente creíste que podría