Capítulo 52. La Desesperación.
Unos minutos más tarde, en el coche, el dolor que sentía Ethan se intensificó hasta volverse insoportable. Se aferró al asiento, su respiración se volvió errática y entrecortada.
—Mateo, por favor, llévame a la clínica. Necesito ver al doctor Johnson. Apenas un susurro, cargado de angustia, logró salir de la boca de Ethan.
Mateo, con el ceño fruncido y el corazón en un puño, dijo:
—Voy a llevarte, Ethan. Serénate, por favor —respondió Mateo con voz temblorosa, mientras veía cómo la palidez de E