78. Incendio
Anastasia se dedicaba con entusiasmo a organizar la subasta benéfica. En su amplio vestidor, rodeada de sedas y terciopelos, seleccionaba con cuidado cada pieza que creía podría ayudar a aquellos menos afortunados. La alegría brillaba en sus ojos al imaginar la ayuda que estos fondos proporcionarían.
No lejos de allí, en los oscuros pasillos que serpentean tras las paredes del gran salón, la reina discutía con uno de sus más leales sirvientes. El hombre, vestido con el discreto uniforme de la s