Sus dos nietos más pequeños estaban en la guardería y eran hijos de Casamardo. Esos dos niños vivían en casa de la madre de Sherry.
Sandra pagaba a su familia política todos los meses una suma de dinero para la manutención de sus nietos.
—Que suba a verme cuando vuelva.
—Lo entiendo. Señora, es hora de la cena.
Le recordó la mayordoma a Sandra.
Sandra se quedó callada un momento y dijo: —No tengo apetito.
Al no estar su marido ni sus hijos ni hija, no quería cenar sola, además estaba de mal humo