—Tienes que tomarte la pastilla cada vez.
Felix le recordó: —O tal vez vayas al hospital para la esterilización. Así no tendrás que tomar la píldora todo el tiempo y eso evitará los efectos secundarios de la medicación.
Dalia guardó silencio un momento y dijo: —Tomaré la píldora.
Ella no quería ser esterilizada.
Aunque era muy joven, sabía muy bien que una vez que se sometiera a la esterilización, nunca tendría la oportunidad de ser madre en su vida.
En el fondo de su mente se preguntó resentida