Duncan aprovechó la falta de atención y tiró de su mano hacia arriba, dándole un besito en el dorso de la mano y en la palma.
Liberty se apresuró a retirar la mano, sintiendo que se le calentaba la cara.
Las luces del cine eran débiles y no había nadie mirándola para ver su cara enrojecida al instante.
—Duncan, no seas lujurioso. —susurró Liberty.
Duncan siempre era brusco y muy directo.
Pero cuando coqueteaba, podía hacer a Liberty sonrojar fácilmente.
Era como una niña delante de él.
Serenity