Después de charlar un rato, el ánimo de Tania mejoró. Decidió escuchar a su nuera. Serenity la había convencido de que sus hijos ya eran adultos, no niños de tres años, y debían dejarlos hacer lo que quisieran.
Axel iba a trabajar formalmente. Además, su negocio era estable y ser chef privado no afectaría sus otros asuntos. Pensando que Axel posiblemente cocinaría para su futura esposa, Tania ya no veía razón para oponerse.
—Serenity, ahora lo entiendo mejor y ya no estoy molesta. Vamos abajo a