Arturo sonrió con embarazo.
Después de que Abuela May terminó de leer el dibujo, le devolvió a Arturo.
—Abuela.
Abuela May levantó la mano para indicarle que no necesitaba decir nada y expresó: —Tú fuiste quien lo soñó y eres tú quien debe descubrir el motivo. ¿Cuál es el punto de preguntarme? No soy Dios. No lo sé todo.
Arturo dijo con cara amarga: —Pero tú me has elegir esposa y me has dado su foto. La perseguiré en cualquier momento, pero la persona que eliges para mí no es la mujer con la qu