Kevin ingresó al hotel y no subió las escaleras, sino que caminó hasta el salón de descanso y se sentó. Luego, sacó su teléfono celular y llamó a su abuela.
Abuela May respondió a su llamada y, apenas abrió la boca, le dijo: —Kevin, todavía te acuerdas de mí. Mocoso. Solo te critiqué unas palabras, pero te escapaste de casa.
—Abuela, no me escapo de casa. Me voy de viaje de negocios a Ciudad Río y ahora estoy en el Hotel Viva.
Abuela May respondió: —Ya que llegas a Ciudad Río, debes llevarte bie