Valentina lucía una sencilla camisa blanca y unos vaqueros azul celeste, un conjunto simple pero elegante, con su larga cabellera cayendo sobre los hombros.
Esta era la primera vez que Dylan veía a Valentina en persona, y no pudo evitar sentirse impresionado.
A pesar de haber pasado cuatro años en Coralia y haberse relacionado con innumerables damas de la alta sociedad, jamás había cruzado caminos con ella. Por otro lado, Santiago, ese «forastero de Guadalajara», había logrado captar su atención