—Eh... creo que... no es necesario, ¿no?
Dijo Valentina con una sonrisa, lamentando no haber tapado su boca antes. ¿Cómo se le ocurrió pedir algo así? Valentina echó un vistazo a su alrededor, intentando recordarle discretamente que estaban en público. ¿No le daba vergüenza que lo alimentaran en público? Pero ella no entendía lo que pasaba por la mente de Santiago.
¿Qué más daba que estuvieran en público? ¡Estaba comiendo lo que le daba su esposa, no lo que le daba otra persona! Santiago bajó la