—Déjalo ahí y no te muevas, yo me encargo de limpiarlo.
Teresa detuvo a Ana rápidamente, temiendo que siguiera con sus torpezas y terminara lastimándose la mano.
—¿Tienes algún problema con Lucas? —preguntó Teresa, mientras recogía hábilmente los fragmentos de vidrio del suelo.
Ana se quedó perpleja por un momento, evitando la mirada.
—No, no pasa nada.
—No me ocultes nada. El otro día lo llamé y ni siquiera sabía que te habían llevado la policía. Si algo pasa en la empresa, ¿cómo es posible que