Ana no lo interrumpió, se sentó a un lado y continuó con su trabajo. Tal vez porque la fuente de su preocupación estaba justo a su lado, ya no tenía que pensar si Lucas tendría algún contacto íntimo inapropiado con Silvia. Su estado emocional, originalmente muy agitado, se calmó sorprendentemente.
Poco a poco, Ana también se sumergió en su labor, y su eficiencia mejoró considerablemente.
Así, en un abrir y cerrar de ojos, llegó la hora de salir del trabajo. Ana miró su reloj y pensó que ya era h