—El desfiguramiento, no importa ya. —Ana sonrió ligeramente.
—Después de todo, comparado con Lucío, ya soy bastante afortunada, ¿no es así?
Lucas empezó a sentir que algo no iba bien. Ninguna mujer dejaría de preocuparse por su apariencia, pero Ana se veía demasiado calmada ahora.
—Ana, si te sientes mal, dilo, desahógate, no estés así, me preocupa verte de esta manera.
Ana negó con la cabeza.
—No, de verdad creo que no importa la desfiguración, tal vez esto tampoco sea algo malo, al menos ha