Lucas estaba bajo vigilancia, incapaz de liberarse por ahora. Al recordar las palabras de Isabel antes de partir, sus cejas estaban firmemente fruncidas.
Parecía que había cosas que, aunque él quisiera renunciar, las personas a su alrededor no le permitirían hacerlo.
Mientras Lucas estaba sumergido en estos pensamientos, su teléfono sonó. Era una llamada del hospital.
—Lucas, tenemos un problema. Hoy, la Señorita López dijo que tenía un asunto urgente y se fue, pero aún no ha regresado, y tampoc