Ana observaba cómo aquellos hombres se acercaban paso a paso, sus rostros adornados con una sonrisa "lujuriosa". Dos de ellos, con piel desfigurada por horribles úlceras que a simple vista resultaban nauseabundas.
Las palabras de Luz retumbaban en la mente de Ana, pretendían infectarla, lo que significaba que estos hombres estaban enfermos.
A pesar de que Ana carecía de conocimientos médicos, había leído lo suficiente en textos de divulgación científica como para sospechar que estos hombres podr